Nuestra nueva Blogger: Consuelo, una Vegana con Estilo

Cuando las amigas de Básico con Estilo me animaron a formar parte de su grupo de bloggers, lo primero que pensé fue “pero cómo, no creo tener nada interesante que compartir”. Medio segundo más tarde me abandonaba mi falsa modestia, y mi pequeña cabeza se llenaba de ideas y visiones de artículos que como lectora siempre deseé leer y como escritora frustrada siempre aspiré a escribir.  Así es, hace tiempo que guardo el secreto deseo de escribir para una revista de modas, sacar a la fashionista que llevo dentro y jugar el papel de periodista multipropósito mejor de lo que lo hiciera Anne Hathaway en El diablo se viste a la moda. Pero sucede que alguien como yo nunca podría ser una Andrea Sachs, tener una jefa como Miranda Priestly ni mucho menos soportar a una como su contraparte real, la famosa editora en jefe de la revista Vogue, Anna Wintour.

¿Qué quiero decir con “una persona como yo”? Ah, aquí lo más importante que deben saber de mí, el leitmotiv de mi vida y de mis futuras columnas en este espacio: soy vegana. Pero ¿qué es eso y qué relación tiene con lo anterior?, se preguntarán algunas. Les explico…

Los veganos somos ese creciente grupo de personas que se abstienen completamente del uso de productos y subproductos animales y, aunque no lo parezca, éstos constituyen la principal materia prima para la industria de la moda y la belleza.

El término vegano (vegan) nace en 1945, acuñado por el cofundador de la Sociedad Vegana Británica, Donald Watson, con la intención de diferenciarse en ese entonces de las personas que seguían una dieta ovo-lacto vegetariana. Más tarde, el veganismo se convertiría en algo más que una simple dieta basada en vegetales, entendiéndose como “un estilo de vida que busca excluir, en la medida de lo posible y practicable, todas las formas de explotación y de crueldad hacia los animales con fines alimenticios, de vestimenta y cualquier otro propósito”.

En otras palabras, los veganos no consumimos animales de ninguna especie (vacas, chanchos, aves, peces, etc.); no comemos huevos ni miel; no tomamos leches animales ni sus derivados (mantequilla, queso, etc.). No vestimos cueros, pieles ni lanas animales. No utilizamos cosméticos ni productos de limpieza que contengan productos animales ni que hayan sido testeados en animales. Incluso algunos nos cuidamos (cuando es posible), de hacer uso de medicamentos con contendidos animales y/o testeados en animales. Cabe agregar que también reprobamos el uso de animales para fines de investigación y entretenimiento humano.

Existen diferentes razones por las cuales una persona elige convertirse al veganismo. Algunos lo hacen para mejorar su salud, otros para contribuir a la preservación de nuestro planeta a través de prácticas más sustentables, y otros tantos deciden renunciar al uso y abuso de cualquier forma de vida sintiente por razones éticas y morales. Mis razones se inclinan más hacia los dos últimos grupos, pero no está demás añadir que mi salud siempre se ha visto beneficiada por mi dieta. Ahora, como dirían B. Davis y V. Melina  en su libro Convirtiéndose en vegano (Becoming vegan), “cualquiera sea la razón, el estilo de vida vegano es un gran salto hacia un mundo muy diferente de aquel en el que muchos de nosotros crecimos. Y cada paso que damos hacia un mundo más compasivo es una celebración”.
Sin embargo, muchos consideran que los veganos tenemos poco de que y con que celebrar. “Qué comes”, “cómo lo haces”, “tu vida es tan restringida”, son algunos de los comentarios que escucho a diario. Pues bien, admito que en nuestra sociedad chilena no siempre es fácil ser vegano, pero tampoco es el tormento que muchos imaginan. Tan sólo nos ocupa más tiempo comprar cosas y, que yo sepa, no hay nada de malo en tomarse un tiempo extra para leer cuidosamente las etiquetas. Para eso están ¿no es así?

Para mí ser vegana es todo lo contrario a tener una vida llena de restricciones. Es formar parte de una revolución social que condena la violencia hacia los animales humanos y no humanos, y reverencia la vida de todos los seres capaces de sentir, sin discriminar entre especie, color, género ni orientación sexual.

Así, desde ahora en adelante, las invito a formar parte de esta revolución, una columna a la vez, y celebrar conmigo la alegría de ser vegana, tener estilo sin crueldad y no morir en el intento.

Princess Consuela Veganahammock 

Reseña:

Tengo 30 años y vivo en Viña del Mar. Soy entrenadora profesional de animales y terapeuta floral especializada en animales domésticos (Petlove: servicios para animales felices). Además, integro una organización llamada SpayDay Chile, dedicada al control ético de la población canina y felina en situación de calle.

Soy vegana-feminista e independiente. Disfruto viajando y estudiando por el mundo y, cuando estoy en casa, me gusta pasar mis tiempos de ocio junto a mis perros y mis gatos. Me apasiona la lectura, el cine, la repostería vegana, la moda y las tendencias sustentables y libres de crueldad hacia los animales.

Mail: mclromo@gmail.com